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Entra en vigor confinamiento total temporal en Israel

Este martes entraron en vigor las medidas de restricción de movimiento más drásticas que Israel ha puesto en marcha para tratar de frenar la propagación del coronavirus.

Israel, 09 de Abril / 2020

Luego de varias horas, el gobierno de Benjamín Netanyahu aprobó las regulaciones de emergencia que imponen un confinamiento total de la población israelí por algunos días.

Como parte esencial de las regulaciones, el tránsito vehicular entre las localidades israelíes quedó prohibido a partir de las 19:00 p. m. de este día y hasta las 6:00 a. m. del próximo viernes 10 de abril.

El transporte público y los vuelos internacionales cesarán en punto de las 20:00 p. m. de este martes y se reanudarán hasta el próximo domingo por la mañana.

En una restricción más estricta, entre las 15:00 p. m. del miércoles, fecha del Seder de Pésaj, y hasta las 7:00 a. m. del jueves, ningún ciudadano podrá salir de hogar más allá de 100 metros de distancia de su domicilio. La medida busca evitar cualquier tipo de reuniones con motivo de la festividad judía, que podrían generar brotes de contagios de COVID-19.

Los supermercados y puntos de venta de alimentos continuarán de manera regular, salvo en ese mismo lapso entre la tarde del miércoles y el amanecer del jueves.

A partir de las 7:00 a. m. del jueves y hasta las 6:00 a. m. del viernes, los ciudadanos podrán de nuevo salir más allá del límite de los 100 metros para cualquier actividad esencial permitida dentro de su localidad.

En caso de que alguien no pueda conseguir productos o servicios esenciales en su localidad, podrán entrar en una situación de excepción y acudir a una localidad adyacente para satisfacer ello.

La ciudad de Jerusalén, que concentra el mayor número de casos de COVID-19 en el país, tendrá una situación especial durante este período de confinamiento.

Se dividirá en siete zonas y el tránsito vehicular entre cada una de ellos será detenido salvo para una actividad esencial.

Debido a que estas restricciones están diseñadas para evitar cualquier tipo de reunión por la fiesta de Pésaj, el confinamiento no aplica para las localidades no judías en Israel, que se mantendrán bajo las instrucciones de distanciamiento social y de movimiento existentes en el país.

El número de contagios de COVID-19 en Israel ha superado la cifra de 9,000, mientras que el número de decesos se ha elevado a un total de 60.

 

Fuente: EnlaceJudío

 


Un experto chino en covid-19 advierte de que hay "una alta probabilidad" de una segunda ola del brote

El doctor Zhang Wenhong pronosticó que "es poco probable" que la pandemia termine este verano y señaló que incluso durará "en gran medida hasta el próximo año".

09 de Abril, 2020

Un experto chino en covid-19 advierte de que hay "una alta probabilidad" de una segunda ola del brote

El jefe del equipo de expertos del covid-19 en Shanghái (China), el doctor Zhang Wenhong, ha advertido este miércoles que existe una "alta probabilidad" de que se produzca una segunda ola de contagios a nivel mundial durante el próximo otoño boreal.

Durante una entrevista con el diario Caixin, Zhang pronosticó que es "poco probable" que la pandemia termine este verano y señaló que incluso durará "en gran medida hasta el próximo año".

"En la actualidad, la pandemia ha alcanzado una etapa crítica. A nivel mundial, Europa y EE.UU. no han mantenido un control efectivo por el momento. Sin embargo, en África, América del Sur y la India, donde la economía está menos desarrollada y los recursos médicos son insuficientes, los nuevos casos han aumentado exponencialmente, lo que genera una gran incertidumbre en la lucha mundial contra la epidemia", dijo Zhan, quien también es director del departamento de enfermedades infecciosas del hospital universitario de Huashan.

"Hace dos semanas dije repetidamente que es poco probable que la pandemia termine para el verano, que durará en gran medida hasta el próximo año. Desarrollos recientes lo han confirmado. Se espera que el número de casos nuevos en Europa y EE.UU. aumente gradualmente y alcance un punto de inflexión, pero los brotes acaban de comenzar en otros lugares. Suponiendo que pueda contenerse en 3 o 4 meses, será a finales del verano. Pero después de la caída, podría venir la segunda ola. Hay una alta probabilidad de un segundo brote internacional", subrayó el experto.

"China ahora está bajo control"

Asimismo, Zhang señaló que, aunque "China ahora está bajo control", ya que básicamente no tiene contagios locales, el país necesita "planificar el segundo pico de infecciones importadas" e intentar evitar una nueva ola de contagios.

El experto enfatizó que, para lograrlo, China debería de centrarse en tres líneas de defensa: aduanas, comunidades y el control de enfermedades y el sistema hospitalario. De ese modo, todas las personas que lleguen del extranjero deben de ser monitoreadas regularmente y permanecer bajo vigilancia al menos dos semanas desde su llegada.

Por otra parte, Zhang advirtió que no hay que olvidarse de otras medidas que ayudarían a no propagar la infección en el territorio.

"Las empresas que han reanudado sus operaciones deben asegurarse de que sus trabajadores mantengan la distancia social. Las personas deben usar máscaras en público y lavarse las manos con frecuencia. Al comer fuera, las personas deben evitar compartir platos", sostuvo el doctor.

No obstante, el experto opinó que las restricciones chinas no pueden acabar totalmente con el riesgo de importación de contagios, debido a la existencia de casos asintomáticos o de pruebas que den falsos negativos. Zhang comentó que el sistema de control de enfermedades debe de hacer un seguimiento de todas las personas que hayan tenido contacto con pacientes con covid-19, sin que haya ningún punto ciego.

Diferentes tasas de mortalidad

En su entrevista, Zhang explicó por qué las tasas de mortalidad varían en cada país. Según él, las cifras dependen de las prioridades de cada gobierno a la hora de realizar los test y escoger los tratamientos.
"Si un país prioriza a los pacientes graves en las pruebas y el tratamiento, su tasa de mortalidad será alta. En un país donde las pruebas son más comunes y muchos pacientes leves se someten a pruebas y se ponen en cuarentena en el hogar, la tasa general de mortalidad se reducirá", concluyó el experto y agregó que la tasa de mortalidad también está relacionada "con la carga sobre los recursos médicos causada por una gran cantidad de casos graves".

Fuente: actualidad.rt

Yuval Harari y el coronavirus: el gurú futurista alertó sobre los riesgos de un mundo que será completamente distinto después de la pandemia

En una nota publicada por Financial Times, el historiador israelí asegura que se enfrentan dos opciones sobre cómo combatir la pandemia: vigilancia totalitaria vs empoderamiento de la ciudadanía, y aislamiento nacionalista vs solidaridad global

Marzo, 2020

En un impactante artículo en la publicación británica The Financial Times, el historiador israelí Yuval Noah Harari reconoce que la humanidad enfrenta una crisis global de grandes dimensiones y alerta que las decisiones que se tomen moldearán nuestras vidas durante varios años y el riesgo de que la adopción de medios de vigilancia biométrica masiva trascienda la emergencia y habilite a que gobiernos y corporaciones controlen nuestras vidas. Además, critica severamente al presidente de EEUU, Donald Trump, por tomar decisiones unilaterales, lo que dificulta una acción global no sólo para combatir el virus sino también limitar el daño a la economía mundial.

“La humanidad enfrenta una crisis global. Tal vez la más grande de nuestra generación. Las decisiones que la gente y los gobiernos tomen en las próximas semanas", dice el artículo, “... no sólo formatearán nuestro sistema de salud, sino también nuestra economía, nuestra política y nuestra cultura”.

Por eso, Harari pide “tener en cuenta las consecuencias de largo plazo de nuestras acciones” y preguntarnos “no sólo como superar la amenaza inmediata, sino también en qué clase de mundo viviremos cuando pase la tormenta”, porque “viviremos en un mundo diferente”.

En situaciones de emergencia, alerta el autor de “De animales a dioses”, “Homo Deus” y “21 lecciones para el siglo 21”, decisiones que normalmente llevan años de deliberación se toman en cuestión de horas y tecnologías inmaduras e incluso peligrosas se ponen en servicio porque los riesgos de no hacerlo son aún mayores. Naciones enteras, explica, hacen experimentos de gran escala que ni escuelas o universidades aceptarían tomar en tiempos normales.

Según Harari, las dos opciones más importantes del momento son entre “vigilancia totalitaria o empoderamiento de los ciudadanos” y “aislamiento nacionalista o solidaridad global”.

En la extensa nota, el autor explica que las actuales técnicas de vigilancia permiten a los gobiernos apoyarse en sensores ubicuos y algoritmos en vez de espías humanos y que en la batalla contra el coronavirus se han desplegado nuevas herramientas.

Al respecto, da el ejemplo de China, que mediante el monitoreo de smartphones y el uso de millones de cámaras de reconocimiento facial y obligando a los chinos a chequear y reportar su temperatura corporal y condiciones médicas logró detectar no sólo a los portadores del virus sino también trazar sus movimiento e identificar a todos con quienes estuvo en contacto.

Una de las claves del análisis de Harari es que ahora gobiernos y corporaciones tienen a su disposición herramientas antes impensadas. "Si no somos cuidadosos, la epidemia puede marcar un hito en la historia de la vigilancia -advierte- no tanto porque podría normalizar el despliegue de herramientas de vigilancia masiva en países que hasta ahora las han rechazado, sino más bien porque representa una dramática transición de vigilancia ‘sobre la piel’ a vigilancia ‘bajo la piel’”.

Hasta ahora, explica, cuando el dedo de una persona tocaba la pantalla de un smartphone o clickeaba un link en una tablet o computadora, el gobierno podía saber qué estaba tocando. Con el coronavirus, ahora también quiere saber la temperatura del dedo y la presión sanguínea debajo de de su piel.

El uso masivo de esas técnicas permitirá en un futuro cercano que gobiernos y corporaciones sepan si una persona está enferma, antes que la propia persona, y dónde y con quiénes estuvo. En tiempos de crisis, reconoce, estas tecnologías acortan drásticamente el tiempo para detectar cadenas infecciosas e incluso cortarlas de plano. Eso es maravilloso, reconoce, pero puede legitimar un temible sistema de vigilancia en el que gobiernos y corporaciones no sólo podrán saber las preferencias políticas de un ciudadano, sino también sus reacciones emocionales al mirar, por ejemplo, un videoclip, lo que les permitirá vigilarlo y manipularlo mejor.

“El enojo, la alegría, el aburrimiento y el amor son fenómenos biológicos, como la fiebre y la tos. La misma tecnología que identifica un estornudo puede identificar una sonrisa. Si los gobiernos y las corporaciones empiezan a acumular nuestros datos biométricos en masa, llegarán a conocernos mejor que nosotros mismos y podrán no sólo predecir nuestros sentimientos, sino también manipularlos y venderlos, lo que quieran: sea un producto o un político”, dice un pasaje, y sitúa un imaginario 2030 en Corea del Norte, en el que el gobierno, obligando a los ciudadanos a usar pulseras biométricas las 24 horas del día, sabe al instante de la furia de alguien ante una determinada frase o gesto de “el gran líder”.

Como ejemplo de la tendencia de los gobierno a extender emergencias, Harari recuerda que su propio país, Israel, aún no abolió las leyes de emergencia de 1948, durante la guerra de Independencia. Incluso si las infecciones de coronavirus se reducen a cero” -señala- algunos gobiernos “hambrientos de datos” mantendrán la vigilancia biométrica por si surge algún nuevo virus. La batalla de la privacidad puede perderse, dice, porque cuando hay que elegir entre privacidad y salud, habitualmente se elige la salud.

Ese planteo, dice, es la raíz del problema, porque es un falso dilema. Mejor que parar el coronavirus con sistemas de vigilancia totalitarios, plantea, es hacerlo empoderando a los ciudadanos, como hicieron Corea del Sur, Taiwán y Singapur, que usaron mecanismos de trazado de ciudadanos, pero se apoyaron mucho más en el testeo masivo y el reporte voluntario de una ciudadanía bien informada y dispuesta a cooperar. Según Harari, cuando a la gente se le dicen los hechos científicos y la gente confía en las autoridades que se lo dicen, puede hacer lo correcto sin que el “Gran Hermano” la vigile. “Un pueblo motivado y bien informado es mucho más poderoso y efectivo que un pueblo vigilado e ignorante”.

Como ejemplo, cita el lavado de manos, “uno de los más grandes avances en la historia de la higiene”, que salva millones de vidas cada año, pero cuya importancia fue descubierta recién en el siglo XIX, al punto que antes ni siquiera médicos y asistentes sanitarios se lavaban las manos incluso después de una operación. Gente bien informada se lava las manos, dice, porque entiende porqué debe hacerlo.

Uno de los problemas, añade, es que para lograr esa cooperación “la gente necesita confiar en la ciencia, confiar en las autoridades públicas y confiar en los medios”. Pero, se lamenta, “políticos irresponsables han deliberadamente socavado la confianza en la ciencia, en las autoridades públicas y en los medios”. Ahora, prosigue, “esos mismos políticos irresponsables podrían estar tentados de tomar el camino del autoritarismo, argumentando que no se puede confiar en que la gente haga lo correcto”.

Un plan global

En cuanto a la opción entre aislamiento nacionalista y solidaridad global, Harari afirma que así como la pandemia y la crisis económica resultante son “problemas globales”, sólo pueden ser resueltos mediante la cooperación global. Para ello, sigue, es necesario compartir la información, que define como “la gran ventaja de los humanos sobre un virus”.

En ese sentido, llama a confiar más en la información que aporten los científicos y expertos en salud más que en las teorías conspirativos y políticos autoreferenciales. Como ejemplo de cooperación cita la distribución, basada en la información sobre las diferentes situaciones de los países a medida que pasan las semanas, no sólo de información, sino también de equipamiento médico e incluso de médicos, lo que requiere un acuerdo global sobre el movimiento de pasajeros, para permitir el desplazamiento de “viajeros esenciales”, mediante un sistema de monitoreo de los mismos, de modo que quienes viajen no teman compartir travesía con otros pasajeros.

En cuanto al frente económico, Harari apunta que dado el carácter global de la economía y las cadenas de aprovisionamiento, si cada gobierno actúa por las suyas ignorando a los demás, el resultado será el caos y una crisis económica más profunda. Por eso, dice, se necesita "un plan global”.

Desafortunadamente, no es lo que está sucediendo, ya que una “parálisis colectiva” se apoderó de la comunidad internacional. Ejemplo de eso es que el G7 apenas logró organizar un videoconferencia la semana pasada, de la que no surgió plan alguno.

Al respecto, Harari critica severamente al actual gobierno de EEUU. En crisis previas, recuerda, como la financiera de 2008/09 y la epidemia de Ébola de 2014, EEUU asumió ese rol, que Donald Trump abdicó, dice porque “le importa más la grandeza de América que el futuro de la humanidad”.

Incluso si EEUU cambia de enfoque, dice Harari, será difícil coordinar un plan global con un líder “que nunca se hace responsable, que nunca admite errores y que usualmente se atribuye todos los méritos a sí mismo y la culpa a los demás”. Si el vacío que dejó EEUU no es llenado por otros países no sólo será más difícil parar la epidemia, sino que su legado será envenenar las relaciones internacionales por muchos años, señala.

Cada crisis es también una oportunidad y es posible que la actual epidemia ayude a la humanidad a entender el agudo peligro de la falta de unidad global, concluye Harari, quien plantea la opción entre “recorrer la ruta de la desunión o adoptar el camino de la solidaridad global; si elegimos la desunión no sólo se prolongará la crisis, sino que habrá otras peores en el futuro. Si elegimos la solidaridad, no sólo lograremos la victoria contra el coronavirus, sino contra futuras epidemias y crisis que puedan amenazar a la humanidad en el siglo XXI".

 

Fuente: infobae

La superluna rosa más grande y luminosa del año brillará la noche de este martes

El fenómeno se observará a simple vista en todo el mundo si las condiciones meteorológicas lo permiten.

Martes 7 de Marzo, 2020

La noche del 7 al 8 de abril el cielo estará iluminado por un fenómeno excepcional: la superluna rosa, la más grande y luminosa del año.

La superluna es un fenómeno que se produce cuando una luna llena alcanza su posición más próxima a la Tierra, lo que hace que se vea más brillante y más grande que una luna llena normal.

Esta vez, el satélite natural de la Tierra estará a 356.907 kilómetros de distancia y aparecerá un 15% más brillante y un 7% más grande de lo habitual.

El fenómeno se podrá observar a simple vista en todos los rincones del planeta si las condiciones meteorológicas lo permiten.

El nombre de esta superluna se debe a las tradiciones de los nativos americanos, que llamaron así a la luna llena de abril en homenaje a un tipo de flor rosa que florece en la primavera en América del Norte. A veces se conoce también como 'luna de las flores' o 'luna pascual'.

Fuente: actualidad.rt.com

EEUU: 3,3 millones solicitan el seguro semanal de desempleo

Casi 3,3 millones de estadounidenses solicitaron el seguro de desempleo la semana pasada más de cuatro veces el récord de 1982_ en medio de la severa crisis económica causada por el coronavirus.

WASHINGTON (AP) / 26 de marzo de 2020

En su reporte del jueves, el Departamento del Trabajo informó que más de 3,28 millones de personas solicitaron el seguro semanal por desempleo, comparado con 282.000 que lo solicitaron una semana antes.

La cifra es un asombroso indicador del daño económico que la pandemia está causando. Usualmente la cifra de las solicitudes del subsidio por desempleo es reflejo de la tendencia en los despidos.

Los despidos seguramente se dispararán a medida que la economía estadounidense se hunde en una severa recesión. Han dejado de funcionar miles de restaurantes, hoteles, teatros, gimnasios y líneas aéreas. Las ventas de automóviles están por el piso, tanto así que muchas compañías automotrices han cerrado plantas.

La mayoría de los empleadores tienen deudas que cancelar y otros gastos varios, así que están reduciendo la nómina para ahorrar dinero.

A medida que aumentan las pérdidas de puestos de trabajo, el desempleo en Estados Unidos podría alcanzar 13% para mayo, estiman los economistas. Como comparación, el desempleo más alto que hubo en la crisis económica de hace una década fue de 10%.

El impacto económico ha sido avasallador. Apenas en febrero el desempleo rondaba 3,5%, un piso que no se veía desde hace 50 años. Y la economía estaba creciendo, aunque a un ritmo modesto. Pero en el trimestre abril-junio la economía podría contraerse hasta 30%, una cifra sin precedentes, según algunos economistas.

Muchas personas que han quedado sin trabajo en la crisis actual no han podido solicitar las prestaciones debido a que los portales de internet y las redes telefónicas han colapsado por la gran cantidad de tráfico. Por ende, lo más probable es que la cifra oficial emitida el jueves ni siquiera sea la verdadera sino mucho menor.

Ante el aumento de los despidos, se incluyó una extensión importante en los seguros de desempleo en el proyecto de estímulo económico que está siendo negociado por el Congreso en Washington. La propuesta incluiría 600 dólares a la semana además de la asistencia normal por desempleo que los estados pagan.

También se debate otra propuesta de ampliar el periodo de tiempo en el que se reciben tales prestaciones, por otras 13 semanas encima de los seis meses generalmente estipulados.

Los que hayan podido pedir ayuda la recibirán dentro de varias semanas. En general, el pago por desempleo tarda dos a tres semanas en llegar. Las agencias públicas deben primero contactar al empleador anterior para cerciorarse del estatus laboral del individuo, y sólo a partir de entonces se calcula el pago.

“Lo que parecía imposible apenas hace dos semanas es ahora una realidad”, afirmó Nancy Vanden Houten, economista de la firma consultora Oxford Economics.

“La economía estadounidense sufrirá la peor contracción de su historia y tendrá el desempleo más elevado jamás visto”, agregó.

Ellen Zentner, economista de Morgan Stanley, vaticinó que podrían perderse unos 17 millones de empleos de ahora hasta mayo, el doble de los perdidos en la crisis de la Gran Recesión.

En un boletín para sus clientes, Zentner pronosticó una tasa de desempleo de 12,8% para el período abril-junio, la más alta desde la década de 1930.

Aun así, la analista prevé que la economía comenzará a recuperarse para la segunda mitad del año, aunque tardará un tiempo hasta que la situación regrese a la normalidad. Zentner vaticina que el desempleo rondará el 5% para fines de año.

 

Fuente: infobae